Cuando hablamos de Torneos de Blackjack, debemos tener en cuenta que el juego de blackjack en torneo es completamente diferente al blackjack que se juega en el casino.
Por ejemplo, en el casino cada jugador de blackjack juega en forma independiente contra el dealer, mientras que en los torneos de blackjack, los jugadores compiten entre ellos. Esto obliga a cambiar las estrategias que se usan habitualmente en la mesa de blackjack en el casino, ya que lo que debemos saber, en un torneo, es cómo vencer al adversario.
Otra diferencia importante son los premios. En los torneos de blackjack se debe pagar, generalmente, una inscripción, que servirá para formar el premio. Incluso muchos casinos añaden alguna cantidad de dinero extra, lo que hace que los premios sean muy interesantes para los participantes.
Para jugar en un torneo de blackjack, se deben usar estrategias más agresivas que las que se usan en la mesa de blackjack del casino.
Por ejemplo:
- En la mesa de blackjack del casino usamos por lo general estrategias defensivas y aún así podemos ganar. Pero en los torneos de blackjack, debemos jugar a “ganar o morir”, haciendo todo lo necesario para llegar a la siguiente ronda. No hay espacio para maniobrar.
- Si vamos perdiendo debemos arriesgar todo. Si estamos en desventaja con respecto a otro jugador, debemos jugar en forma aún más agresiva, apostando más para alcanzar al resto: nuestro objetivo es pasar a la siguiente ronda, no ganar pequeñas apuestas.
- Debemos mantener la calma si vamos ganando. Si tenemos ventaja sobre el resto de los jugadores, podemos relajarnos un poco. No debemos hacer grandes apuestas y arriesgarnos a perder nuestra posición de privilegio, ya que debemos conservarla para la siguiente ronda.
Ken Smith, un famoso jugador de blackjack, tenía una extraña estrategia en los torneos: hacía la puesta contraria a la del resto de los jugadores de la mesa. Si los demás apostaban mucho, el apostaba poco, y viceversa. Eso le permitía mantener la ventaja sobre el resto de los jugadores, ya que respetaba la esencia del torneo de blackjack: una mano no se gana con buenas cartas, sino con buenas apuestas.